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Francisco Gedda, Director de la carrera de Cine y Televisión
¿Soñar con un modelo de televisión pública (...) podría parecer utopía y ficción. Sin embargo cuando está en juego la identidad y la diversidad cultural, creemos que imaginarlo, estudiarlo e implementarlo es una urgente e insoslayable tarea nacional, indica el prof. Gedda en el siguiente artículo.
La comunicación implica siempre la búsqueda de una relación y un compartir con el otro. Por consiguiente, es un derecho de cada uno de nosotros, una especie de servicio público de la vida. Pero la comunicación supone igualmente hacer frente a un doble desafío: aceptar al otro y defender su propia identidad. Comunicar es ser, o sea perseguir la identidad personal y la autonomía, y es también hacer, o sea reconocer la importancia del otro e ir hacia él. Comunicar es actuar y aceptar los riesgos de la incomunicación. La primera ley de la comunicación es descubrir la incomunicación y la necesidad de construir la convivencia. Comunicar es querer intercambiar. Por eso podemos escribir la ecuación siguiente: comunicación = democracia = convivencia.”
Dominique Wolton
1.- Comunicación e identidad
Televisión e identidad
La identidad es la suma de imaginarios de orden valórico como relación con la geografía, relaciones productivas, costumbres, comidas, tradiciones, creencias, etc… que hacen de una comarca-comunidad un ente único y de un conjunto de identidades locales una identidad nacional. Esta diversidad de identidades o diversidad cultural asumida como riqueza, -en el marco de la globalización- es la única base para un desarrollo complejo, sustentable y armónico. La televisión, en la cultura visual contemporánea, es un actor predominante en la construcción de identidad de los pueblos. Desde su rol de espacio público puede ser la expresión y el nexo de las comunidades regionales. Tiene la capacidad de incluir al otro que forma parte del universo geográfico social diverso que constituye una nación. Ante la conciencia compartida de estas relaciones y valores, el estado puede y debe guíar, regular y facilitar esta expresión diversa para la cual la televisión tiene un fuerte valor instrumental.
En Chile, como en numerosos países del mundo, la televisión comercial generalista se ha convertido esencialmente en un instrumento de negocios y poder político. No representa ni construye identidades. Más bien, por su estructura intrínseca comercial, sirve a modelos de desarrollo que intentan en forma sistemática sobrepasar y destruir las identidades locales para convertir al espectador en sujeto homogéneo de un consumo también homogéneo. El espectador en numerosas encuestas se muestra consciente de su mala calidad.2 Lo cual puede implicar la constatación de la ausencia de su propia representación. La diversidad de identidades, cuando se mantiene, es por resistencia cultural ante los medios y se expresa en redes de comunicación periféricas, marginales y, generalmente, precarias.
La televisión abierta operó inicialmente sólo en la banda VHF del espectro radioeléctrico. Ésta permitía la recepción de pocos canales sin interferencia -6 a 7, según las condiciones geográficas-. Las leyes que regularon en la década de los sesenta la fundación de la televisión chilena, intuyendo su poder social y considerándola un bien escaso, la entregaron a actores cuya supuesta responsabilidad social era relevante (tres universidades y TVN). La regulación no fue coherente puesto que no previó sistemas de financiamiento que aseguraran el cumplimiento de esta supuesta misión educativo-cultural. En la década de los setenta surge consecuente y progresivamente el financiamiento publicitario. Posteriormente, a fines de los ochenta, la dictadura militar permite el ingreso de nuevos actores comerciales para la televisión abierta y el cable. La venta posterior del canal de la Universidad de Chile a operadores privados completa el actual escenario. La televisión abierta, cuya cobertura es de alrededor del 95% de la población, está en manos de muy pocos operadores. La televisión por cable donde operan numerosos canales regionales sólo tiene alrededor del 25% de cobertura. El resultado es que el 70% de los chilenos sólo puede acceder a una televisión que lo representa mal y que busca, en la práctica, la pérdida de su identidad.
El escenario de la TV Digital
Al igual que el resto del mundo, Chile se enfrenta a la llegada inevitable de la Televisión Digital Terrestre (TVDT), la cual reemplazará al actual sistema de transmisiones analógicas. La TVDT gracias a las nuevas técnicas de digitalización, compresión y transmisión permitirá una mejor definición de imagen, ampliar considerablemente la cantidad de canales en el espectro radioeléctrico, establecer interactividad con las audiencias e interoperar con otros dispositivos de telecomunicaciones. El espectro disponible, posibilitará 45 señales de alta definición3 y hasta 180 si se opera con señales multiplexadas en calidad estándar. Una revolución tecnológica ha transformado profundamente la emisión-recepción de las señales televisivas y también, lo que tiene una importancia trascendental, la masividad y el costo de los equipos de producción de mensajes audiovisuales. Las nuevas condiciones facilitan el ingreso de nuevos y numerosos actores sociales a la generación y emisión de contenidos audiovisuales. Podrían contribuir a democratizar y hacer más inclusivo el, hasta ahora, escenario monopólico de la televisión chilena.
Hoy cuando se habla de la calidad y pertinencia de la televisión se acude al siguiente planteo: “Los usuarios piden a los pocos actores de la televisión comercial generalista y homogénea que satisfagan sus necesidades culturales”. Es una contradicción esencial e insoluble. Considero necesario cambiarlo por: “Múltiples actores de emisión televisiva representativa generan y programan sus contenidos, que representan la identidad plural de las comunidades nacionales”. Esta alternativa obviamente más inclusiva que la anterior podría acercarnos a la ecuación propuesta por Wolton: “comunicación = democracia = convivencia.”
3.- El financiamiento y sus consecuencias
Financiamiento publicitario:
El financiamiento publicitario persigue vender los productos anunciados y refuerza sus mecanismos de eficacia a través de la programación de contenidos. Los contenidos identitarios contribuyen a formar pensamiento propio y espíritu crítico en el espectador. La publicidad, por el contrario, requiere un usuario con bajo espíritu crítico, manipulable, con poca identidad y abierto al consumo. Esta condición se logra óptimamente con una programación reiterada de contenidos banales carentes de valores identitarios o que promueven claramente valores inversos.
Carl Sagan en “El mundo y sus demonios” plantea que la TV americana en los 80 y 90 estupidizó sistemáticamente al espectador. Los hechos demuestran que finalmente la programación se ajusta a las necesidades de los anunciantes. La Asociación Nacional de Anunciantes, ANDA (90 grandes anunciantes) es en Chile, en términos de resultados, el verdadero “Consejo Nacional de Programación”.
Financiamiento estatal o mixto:
Cuando el estado financia la televisión pública, total o parcialmente, es el usuario quién financia directa o indirectamente. La programación tiende a coincidir con los intereses de quién paga, en este caso el usuario. Es el modelo mayoritario de la televisión pública europea. La BBC opera 8 Canales nacionales, algunos con programación regional diferenciada. Otros son temáticos: Noticias, niños, educativo, parlamento. Las señales permiten acceder a numerosos servicios interactivos como información de clima, deportes, etc…
El financiamiento parcial del Estado ya existe en Chile pero tiene una pobrísima eficacia. Es insuficiente e ineficaz que los numerosos fondos concursables (CNTV, CAIA, CORFO) financien centenares de horas de contenidos audiovisuales, que luego se esconden en horarios de televisión de trasnoche o en cajones después del visionado del realizador con sus amigos. Actualmente el Estado subsidia a la televisión pública y a la privada comercial con fondos de todos los chilenos a través del CNTV y del CAIA. Se da el absurdo de que en algunos casos el Estado financia la producción de obras a través de fondos de producción del Fondart o del CAIA y luego vuelve a financiar a los canales con fondos de exhibición para la programación de las mismas.
Para completar el financiamiento de un nuevo modelo de televisión pública existen diversas alternativas, algunas ligadas a impuestos al usuario (BBC en Inglaterra), otras relacionadas con impuestos a los emisores comerciales (Comisión Nacional de TV Pública en Colombia), o la obligación de un transmisor privado de co-transmitir una señal pública (Italia), así como el financiamiento directo por el Estado. La combinación de financiamiento público y comercial puede ser una solución en la medida en que se mantenga un equilibrio. Cuando la publicidad se convierte en el principal factor para la generación de recursos pasa a ser la preocupación predominante y distorsiona gradualmente la programación y los objetivos generales de la televisión pública. 4
Si el estado asume su rol de garantizar, preservar y construir identidad debe establecer un sistema de televisión pública que considere dos grandes objetivos: En primer lugar, otorgar instrumentos de comunicación a las áreas y misiones de responsabilidad del estado mediante señales temáticas diferenciadas para la información, la cultura y la entretención. Debe también proporcionar soporte para la expresión plural y diferenciada de los mundos regionales, locales y sectoriales (Comunitarios, Comunales, Urbanos, Rurales, Étnicos, Universidades Regionales, Organizaciones Gremiales, etc.…)
Formatos de alto costo de la TV generalista.
Casi todos los formatos de programas de la TV comercial, implícitamente conscientes de su bajo valor identitario, de proximidad y de información útil, apuestan a la pirotecnia y no acuden obviamente a la inteligencia e interés del espectador. Manuel Calvelo: “Los programas de la televisión comercial sostienen su eficacia en el método de la máxima cantidad de bofetadas audiovisuales posibles por minuto para que el espectador no piense, porque si piensa se cambia de canal”.
La pirotecnia cuesta cara y contribuye, en general, a aumentar el costo de producir programas para el actual modelo de televisión. Son en parte estos modelos y formatos los que han consolidado las altas estructuras de costos de la televisión generalista.
Cuando existe interés real del espectador por contenidos próximos, identitarios y útiles es posible acudir a formatos sencillos de bajo costo: Isla de Pascua: TV local pone a anciano que cuenta una historia o leyenda, en Plano Medio durante una hora. El resultado es una gran de audiencia.5
Sin embargo formatos de bajo costo apropiados para diversos contenidos como la entrevista en profundidad, el debate, la pedagogía audiovisual, el reportaje documental, el documental cultural –notable formato identitario-, han sido prácticamente abandonados por la televisión generalista.
Las escuelas de periodismo, cine y televisión de las universidades públicas pueden y deben hacer investigación aplicada para diseñar y probar formatos regionales-locales identitarios orientados a la comunicación de contenidos pero con bajo costo de producción. Estos formatos deben ser luego transferidos a los nuevos actores de la televisión pública. Es un paso imprescindible. El no hacerlo significa asumir por inercia como únicos formatos válidos los modelos que aprendimos como espectadores.
Entendemos como señales nacionales aquellas que son transmitidas en todo el país conservando su nombre, su frecuencia y la mayor parte de su parrilla programática, siendo pertinente y recomendable que parte de esta parrilla sea modificada regionalmente.
Estas señales pueden ser multiplexadas – transmitidas como partes de una señal emitidas por un transmisor único -, sin embargo, se debe considerar que la alta definición es un escenario futuro inevitable y contemplar para ello en la regulación futura una reserva de espacio radioeléctrico para ello.
Existen numerosos fondos relativamente dispersos destinados a financiar creación audiovisual y contenidos educativos científico-técnicos que, organizados adecuadamente proporcionan una base de factibilidad para financiar estas señales. Se señalan en cursiva los actores de la generación de contenidos.
1.- Canal Generalista como la actual de Televisión Nacional de Chile, con financiamiento principalmente publicitario.
2.- Canal Cultural Identitario, preferentemente en base al género documental
(Consejo Nacional Cultura y las Artes, Consejo del Arte y la Industria Audiovisual, Consejo Nacional de Televisión, Escuelas de Cine y TV, Plataforma Audiovisual, etc…).
3.- Canal Educación Ciencia y Tecnología:
Consorcio Nacional Universidades Estatales (Fondos Audiovisuales complementarios para visualidad de los proyectos de investigación); Conicyt; Escuelas de Periodismo, Cine y Televisión; M. Educación (Nova Sur); M. Agricultura: Fondos de Transferencia Tecnológica con especificidad audiovisual para sus múltiples entidades; M. Salud: Campañas de educación prevención, CONAMA: Educación medioambiental.
El transporte y acumulación de contenidos en servidores puede ser provisto por la Red Universitaria Nacional (REUNA) y Alejandría S.A.
4.- Señal Servicio Público de Información del Estado:
Poder Ejecutivo Información de Servicios Públicos,
Poder Legislativo, como las señales actuales del Senado y la Cámara de Diputados.
Poder Judicial según modelo legislativo
Partidos políticos, etc
Entendemos como señales regionales aquellas que son transmitidas en cada región con programación mayoritaria generada localmente, pudiendo integrar en su parrilla contenidos generados a nivel nacional o en otras regiones.
De la misma manera que las señales nacionales, pueden ser inicialmente multiplexadas para optimizar el costo de transmisión, pero se debe reservar en la regulación futura espacio radioeléctrico que posibilite su transmisión separada en alta definición.
Se señalan también en cursiva los actores de la generación de contenidos regionales y locales.
1 Canal de Noticias. Noticias regionales y programación en base al banco de programas de canales públicos nacionales. (TVN, Escuelas de Periodismo, Municipios, etc…)
2 Señal rural regional: Imaginarios rurales y transferencia tecnológica: (INDAP, SAG, SERCOTEC, INIA, SERNATUR, etc.…
3 Señales locales municipales y/o comunitarias (Municipios)
4 Señal actores sociales específicos: (Conadi, actores gremiales sectoriales)
Las señales enunciadas no son evidentemente las únicas. Se trata más bien de una invitación a la reflexión y una nueva mirada sobre un poderoso medio de comunicación que se enfrenta a nuevos escenarios tecnológicamente viables que podrían cambiar el carácter excluyente de la industria televisiva actual.
La implementación de una Nueva Televisión Pública que cobije e impulse la identidad y diversidad nacional puede constituirse en un agente relevante en la construcción participativa del país. Su financiamiento requiere voluntad política. No es una inversión inabordable pues está entrelazada con actividades que son misión del Estado y de sus instituciones dotadas de recursos y fondos para creación, educación, transferencia tecnológica, investigación y formación. Fondos adicionales, adecuadamente organizados, pueden convertirlas en actores de la generación, programación y transmisión de contenidos audiovisuales.
Soñar con un modelo de televisión pública, que tiene por ahora sólo a la BBC como referente, podría parecer utopía y ficción. Sin embargo cuando está en juego la identidad y la diversidad cultural, creemos que imaginarlo, estudiarlo e implementarlo es una urgente e insoslayable tarea nacional.
Texto: Francisco Gedda |
Fecha de publicación: Sábado 25 de agosto, 2007 |
Francisco Gedda