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Universidad de Chile

Director de Periodismo asistió al Encuentro

La censura sutil o encubierta en América Latina

La censura sutil o encubierta en América Latina

La libertad de prensa se hace patente todos los días. No obstante, esta idea se vuelve cada vez más compleja cuando se configura una nueva forma de censura: la sutil o encubierta.

La generación de nuevas metodologías de contención y delimitación de estas prácticas, reunió en Buenos Aires, Argentina, a un conjunto multinacional de analistas y académicos quienes bajo el alero de la Asociación de los Derechos Civiles y la ONG Open Society organizó un encuentro sobre esta problemática en América Latina.

Al encuentro de dos días, que tuvo como base de discusión un informe elaborado en Argentina acerca de los usos de publicidad oficial y otras restricciones a la libertad de expresión en es país, asistieron expositores de varios países Latinoamericanos.

Entre ellos, representantes de Honduras, Guatemala, El Salvador y Costa Rica, Venezuela, Colombia, Brasil, Uruguay, Chile, Perú y Argentina. Al mismo tiempo, participaron organizaciones multinacionales como IPYS, AMARC y de la Fundación Nuevo Periodismo. De nuestro país y en representación de Faride Zerán, quien había sido invitada, asistió el Director de la Escuela de Periodismo, Prof. Gustavo González.

Hechos como la asignación arbitraria u orientada de la propaganda pública, limitación a suministros, aplicaciones abusivas o interpretaciones forzadas de leyes que amedrentan a medios de comunicación, exclusión de algunos medios o periodistas de conferencias de prensa, veto o exclusión de cupos en vuelos presidenciales, son sólo parte del gran abanico de acciones descritas como censuras sútiles por los asistentes al encuentro.

“Fue un encuentro muy valioso que puso la atención sobre un fenómeno que ha estado siempre presente en la relación entre el periodismo y el poder en América Latina, pero que aparentemente en el último tiempo ha adquirido repercusiones más intensas”, afirma el prof. Gustavo González, Director de la Escuela de Periodismo del ICEI.

“La forma más ostensible de censura sutil, según se estableció en el encuentro –comenta el académico - es la asignación de la publicidad gubernamental. Pero en el intercambio se comprobó que hay otra serie de manifestaciones, que van desde expresiones aún más sutiles a otras más abiertas. Entre las diversas expresiones de censura e incluso de presión sobre los medios, está el procedimiento habitual de la llamada telefónica hacia un jefe de redacción planteando lineamientos sobre determinados temas”. Pero también hay otros, por ejemplo, la restricción en el suministro de los insumos necesarios para que los medios funcionen.

Incluso se reseñaron casos anecdóticos, como por ejemplo en nuestro país, en Chiloé, donde se dio el caso de un alcalde que le cortó la electricidad a una radio comunitaria, porque sus contenidos programáticos no eran del agrado de éste.

“Lo preocupante es -según la autoridad académica- que es un tema sobre el cual la opinión pública no ha tomado suficiente conciencia. Incluso en Argentina, sostiene, habría encuestas donde una importante cantidad de personas considera legítimo que el gobierno le pueda negar propaganda a un medio, sino está de acuerdo con lo que el medio dice.

En la misma conversación no hubo consenso absoluto. Existe un debate instalado entre los mismos periodistas y asociaciones de prensa respecto a considerar que la empresa privada también utiliza su publicidad como medio de presión a los medios”. Y existe también el cruce entre los intereses público y privado, que se da actualmente cuando el Estado comienza a identificarse con los intereses empresariales, muchas veces como elemento garantizador de inversiones, lo cual indirectamente también se puede traducir a veces en presiones a la prensa, como el entregar determinadas “orientaciones” frente a temas ambiental o la presión a los medios para ocultar o disminuir el seguimiento a problemas laborales, huelgas sindicales, etc.

De la denuncia a la propuesta

El taller, que tuvo como oradores a analistas muy respetados en el continente, entre ellos Javier Darío Restrepo, de la Fundación Nuevo Periodismo, buscó al mismo tiempo generar acciones para mitigar estas presiones. Así, se señaló como necesario establecer redes no solamente de denuncia o caracterización de estas situaciones, sino que espacios que permitieran establecer parámetros consensuados que permitan estandarizar las acciones. Uno de ellos son los denominados Código de Ética, que pueden ser instrumentos que contribuyen a actos de corrupción encubierta, como por ejemplo casos en que los periodistas participan de la contratación de espacios publicitarios para su medio, o determinadas manipulaciones informativas donde se busca favorecer a alguien.

Pero en esto también hubo visiones encontradas, señala el prof. González. “Hay quienes piensan que ningún código de ética es aplicable en el periodismo. Otros plantean que los códigos no pueden ser cartas de conducta muy acotadas, sino que tiene que ser solamente marcos desde los cuales se plantea la actividad”, insiste.

Otros temas constatados en el diálogo fueron por ejemplo los de la incorporación de cláusulas de conciencia, o la posibilidad de establecer códigos bilaterales al interior de los propios medios (periodistas y dueños), que se transformen en mecanismos éticos de defensa del periodista.

Al mismo tiempo, el encuentro permitió plantear la necesidad de iniciar una suerte de red de intercambio que vincule no solamente a los presentes allí, sino a todos los interesados, especialmente en el área de realizar estudios comparados o compartir estudios o investigaciones propias.

Un último aspecto relevante para el prof. González dice relación con la regulación del lobby, que también “genera nuevas formas de manipulación informativa”.

Texto: RRPP ICEI
Fecha de publicación:
Jueves 25 de mayo, 2006