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Universidad de Chile

Corte Penal Internacional en busca de una prensa:

Comprometida contra los crímenes de lesa humanidad y los países que les amparan

Por una prensa comprometida contra los crímenes de lesa humanidad

Los abogados Salvador Herencia, de la Comisión Andina de Juristas y Camila Maturana, de la Corporación Humanas, participaron en un encuentro en el ICEI, donde destacaron uno de los grandes roles de esta instancia mundial: hacer visibles, con la ayuda de la prensa, los peores crímenes en contra de la humanidad e impedir que se repitan. "Chile es uno de los pocos países que tiene la vergüenza de no ratificar aún el Estatuto de Roma, que avala a la Corte Penal Internacional", comenta Camila.

El viernes 07 de abril, en el auditorio de la "Libertad de Expresión, periodista José Carrasco", del ICEI, los estudiantes de Periodismo y de Cine, debatieron con los panelistas representantes de la Corte Penal Internacional: el abogado peruano, Salvador Herencia, de la Comisión Andina de Juristas y Camila Maturana, chilena, de la Corporación Humanas, instancias que forman parte de una serie de organizaciones de derechos humanos que buscan sensibilizar a la opinión pública, para lograr influencia en las autoridades, con el fin que cada país, vaya reformando sus legislaciones penales, sobre la base del Estatuto de Roma, que es la pauta general para catalogar el Genocidio, los Crímenes de lesa humanidad y los Crímenes de Guerra, para tener una pauta común que avale futuras acciones bajo el amparo de este tribunal internacional.

En el caso de Chile, el grupo de juristas también desea crear conciencia sobre la importancia de que nuestro país ratifique este organismo, cuya sede es la Haya, en Holanda, pues es uno de los pocos que todavía no lo ha hecho, junto con Estados Unidos, Cuba, China, Irak, Nicaragua y El Salvador.

Un hecho sin precedentes

Para Salvador Herencia, la creación de la Corte Penal Internacional es un hecho sin precedentes, sólo comparable a la formación de las Naciones Unidas, después de la Segunda Guerra Mundial. "Existen algunos antecedentes a mediados del siglo XIX, a través del Comité Internacional de la Cruz Roja, donde se reflexiona sobre la importancia de buscar mecanismos para hacer justicia, cuando los Estados no pueden hacerlo por sí mismos". Otro ejemplo, es el Tratado de Versalles, que intentó juzgar al Kayser Guillermo II por crímenes de guerra, pero éste se trasladó a Holanda e invocó la protección de ser jefe de Estado, lo que le otorgaba en ese tiempo, inmunidad. Comenta el abogado: "esto nos remite a la pregunta base: ¿somos o no iguales ante la ley? Mucho se debatió sobre si los jefes de Estado o autoridades militares o no ejecutores directos de los crímenes tienen o no responsabilidad. Pero hoy, sabemos que se trata de cargos que, justamente, conllevan el poder de decisión para evitar estos hechos o tratar de hacer justicia".

Dentro de la historia, también se cita al famoso tribunal de Nuremberg, que funcionó después de la Segunda Guerra Mundial, donde se juzgó a los jerarcas nazis sobre el genocidio del holocausto. En esa oportunidad, apareció otra vez la apelación sobre las responsabilidades de las jafaturas militares y la figura a la obediencia debida, donde se indica que "solamente se cumplieron órdenes de superiores, bajo el temor a ser muerto o recibir un castigo por no realizar lo mandado". Para el abogado, este recurso tampoco exime de la culpa, ya que se trata de hacer algo injusto aunque pueda ser legal, por las órdenes de una autoridad reconocida.

Yugoslavia y Ruanda: necesidad de justicia

Con la caída del muro de Berlín en 1989, en las Naciones Unidas, Trinidad y Tobago apoyó la creación de un tribunal internacional, esta decisión se aceleró recién en los '90, debido a dos situaciones bélicas de gran atrocidad mundial: el desmembramiento y las "limpiezas étnicas" de los estados que conformaban la ex Yugoslavia, en especial, entre los bosnios serbios y bosnios musulmanes. Por otro lado, en Ruanda, ocurre la gran matanza civil entre los grupos hutus y tutsis, cuyas enemistades ancestrales estallaron y se tradujeron casi un millón de muertos en sólo cien días.

La gran preocupación, entonces, derivó en la ausencia de algún organismo internacional que hubiese sido capaz de prevenir ambas situaciones tan trágicas. De esta forma, el 17 de julio de 1998, en Roma, 140 naciones negocian la gestión del llamado Estatuto de Roma, que entró en vigencia recién el 01 de julio del 2002.

Convención con respecto a los crímenes

La importancia de dicho Estatuto, es que fija los conceptos y definiciones para los tres crímenes máximos: el genocidio, el crimen de lesa humanidad y los crímenes de guerra.

"La idea es lograr un consenso en las legislaciones de todos los países, puesto que la Corte Penal Internacional, nace no para reemplazar a la justicia de cada Estado, sino que como una instancia superior, a la que se pueda acudir si un país, por diversas razones de guerra u otros conflictos, se ve imposibilitado de hacer justicia". En este aspecto, el abogado comenta que la Corte Penal Internacional es independiente de las Naciones Unidas y se mantiene con un exiguo presupuesto de 110 millones de dólares "recordemos que en Chile, solamente para poner en marcha la reforma procesal penal se invirtieron 600 millones de dólares, por lo cual, se trata de un financiamiento mínimo que aportan 100 países".

El objetivo también es juzgar a través de un debido proceso y apoyar en la reconciliación interna de los países que han sufrido esta clase de crímenes, "puesto que para los ciudadanos, el saber que existen crímenes atroces que no quedan impunes, ayuda a sanar heridas y a ver con mayor optimismo el futuro interno".

Agrega Salvador Herencia, que el caso emblemático de esta instancia iba a ser el del ex general serbio Slobodan Milosevic, apodado "El carnicero de los Balcanes", puesto que era el primer ex jefe de Estado acusado en tribunales internacionales por 66 cargos de todos los crímenes de lesa humanidad. "Al fallecer de un infarto antes de su condena quedó como un mártir y no dejó la precedencia que quería la Corte", explica el jurista.

Crímenes contra la mujer

Por su parte, la abogada Camila Maturana de la Corporación Humanas, dio a conocer el trabajo realizado en el tema de la mujer, ya que se está logrando que la Corte Penal Internacional agregue una cuarta figura legal a las tres ya mencionadas: los crímenes de violencia sexual.

"Este tribunal internacional está proyectado hacia el futuro y busca un avance en las convenciones éticas y de derechos humanos en todo el mundo, puesto que las legislaciones sobre el tema, en general, no han sido concesiones de los Estados a sus ciudadanos, sino que por el contrario, son el resultado de luchas ciudadanas en todo el planeta".

Señala que la violencia sexual siempre ha estado presente en las guerras y es un tema que ha sido invisibilizado, "pues se los considera delitos menos graves o parte normal del comportamiento de los soldados. Se lo minimiza con la figura legal de crímenes contra el honor del soldado enemigo".

La importancia que tiene detallar este tipo de penalización en todas las legislaciones del mundo, es que muchos de estas actividades repudiables, siguen vigentes en tiempos de paz, como el comercio y reclutamiento forzado de niñas para prostituirlas. Incluso, las violaciones, embarazo forzado y muchas otras agresiones se dan hasta dentro de la familia y el hogar.

Por otro lado, indica de Corporación Humanas también está batallando para contar con representación femenina en la Corte Penal Internacional, "presencia que debería ser acogida en todos los tribunales de los países, con el fin de fomentar la diversidad y la representatividad de ambos sexos".

La ratificación de Chile

Por el momento, ambos juristas y otros integrantes de ONG's y entidades de Derechos Humanos, están dialogando con parlamentarios y otras autoridades chilenas para vencer el resquemor existente, en especial en los partidos más conservadores, de perder soberanía o estimar que la Corte pudiera funcionar en forma retroactiva. Pese a todo, están convencidos que nuestro país pronto ratificará el Estatuto de Roma, al igual que los restantes que faltan.

Texto: María del Pilar Clemente
Fotos: Daniel Sanhueza
Fecha de publicación:
Miércoles 12 de abril, 2006