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Prof. Faride Zerán opina sobre transición chilena:
El papel de los medios de comunicación, la banalidad de la cultura y las semejanzas o divergencias entre Chile y España, fueron algunos de los temas de que se debatieron durante el seminario "Dictadura, transición, memoria histórica e impunidad", en el cual expuso la directora del ICEI.
"Un visitante que llegara a nuestro país y viera las portadas de los diarios, los desnudos de la pantalla chica, concluiría que somos la república de la tolerancia y que las cosas se dicen por su nombre. Se trata de una percepción falsa, puesto que el papel fiscalizador de la prensa es bajo y vivimos bajo el concepto de la noticia como mercancía, donde se denuncia la corrupción, pero no el modelo que permite estas prácticas".
Con estas reflexiones inició su ponencia la directora del Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile, Faride Zerán, en el seminario "Dictadura, transición, memoria histórica e impunidad", que organizó la Casa de Bello, el Instituto Ramón Llull de Barcelona y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), los días 6, 7 y 8 de julio en Santiago, como parte del programa académico del evento "Lugares como poemas: creación catalana en Chile" que se realiza en nuestro país durante el presente mes.
La académica formó parte de la mesa titulada "Papel de la cultura y medios de comunicación en la prensa de transición" en la que estuvieron también la periodista Patricia Verdugo, Premio Nacional de Periodismo 1997; Rafael Grasa, investigador de la Universidad Autónoma de Barcelona; el escritor catalán Jordi Coca; y Mónica González, directora del diario "Siete", quien moderó el debate.
En la oportunidad, la directora del ICEI comentó la responsabilidad asumida por ciertos medios de comunicación en cuanto a la desinformación ciudadana, en especial, en el marco de la "Operación Colombo", donde el régimen militar del momento construyó toda una supuesta "rendición de cuentas" en el extranjero de 119 opositores detenidos, bajo la complicidad de dicha prensa.
Por otra parte, agregó que al recuperarse la democracia, cayeron uno a uno todos los medios que habían colaborado para construirla, como las revistas "Pluma y Pincel", "Apsi", "Cauce", "Análisis", "Fortín Mapocho" y el diario "La Época", entre otros. "Bajo la excusa del mercado, estas revistas no pudieron sobrevivir, ya que al verse sin financiamiento y sin el apoyo del avisaje estatal, empezó a darse entre los periodistas la censura, la autocensura y el sumarse a lo políticamente correcto, para evitar temas peligrosos y se postergó el debate de un país fragmentado por el dolor", afirmó.
Faride Zerán destacó el "ruido" que hizo el país al llevar un trozo de iceberg a la Feria de Sevilla '92, como una metáfora de la blancura de memoria que se comenzaba a vivir dentro de la propia democracia, cuyo inicio amparó la lluvia de querellas que impulsaron el autoexilio del periodista Francisco Martorell y que culminaba, ya cerca del cambio de siglo, con el otro autoexilio de la periodista Alejandra Matus, también perseguida por el "El Libro Negro de la Justicia Chilena".
Tanto Patricia Verdugo como Rafael Grasa destacaron el rol fundamental de los medios para construir espacios en la comunidad y como se han constituido, actualmente, en la forma más importante que tienen los representantes públicos de acercarse a las bases, de esta forma, se están dando los fenómenos de las excesivas personalizaciones y liderazgos, donde la estrategia se resume en destruir la credibilidad pública del adversario para anularlo.
Paradójicamente, si en la transición española a la democracia, proceso iniciado en 1976 con Adolfo Suárez y culminado con la Constitución del '78, la prensa tuvo un papel importante en estos logros, en Chile, la frase lapidaria del primer gobierno de Patricio Aylwin, que estableció "la mejor política de comunicaciones es no tener política de comunicaciones", sentó las bases para el dificultoso crecimiento pluralista de los medios, cuyo resultado a la fecha, es que 16 grupos económicos controlan el mercado publicitario en el país, donde la mayoría del avisaje se queda en el duopolio Copesa - El Mercurio, en desmedro de cualquier otra propuesta.
no hay mucha diferencia entre la corrupción política y los actores de telenovelas |
Indicó Verdugo: "Hasta el '98 son muy pocas las noticias que escapan al control medial, que evitaba cuestionamientos de todo tipo, en especial de Pinochet, que acababa de ser nombrado senador vitalicio y había recibido el rango de "Padre benemérito de la Patria" por parte del Ejército. Esto cambia con la gestión del Juez Baltasar Garzón, que logra el arresto de Pinochet en Londres, lo que provoca una visión más crítica en la prensa chilena".
La periodista agregó que incluso el diario estatal La Nación, pese a algunas luces interesantes noticiosas, ha sido presionado para cambiar de agenda, lo que se refleja en la rotativa de directores y periodistas. "Se consolida el eje básico informativo que es la vigencia del sistema económico, donde la riqueza crece a un costo social muy alto. No va en pauta cuestionar el modelo", sostuvo, agregando con ironía que en cuanto al tratamiento noticioso "no hay mucha diferencia entre la corrupción política y los actores de telenovelas".
En este aspecto, el escritor Jordi Coca reflexionó sobre los estados de "opulencia" de las sociedades que invitan a la amnesia. Así, comentó que en Barcelona se ha logrado financiar modernos teatros y museos, pero que los contenidos de los artistas van directamente a la baja. "Hemos perdido el respeto por nosotros mismos, todo es banalidad y entretención y no construimos nuestra memoria. Esa fue una consecuencia del franquismo".
Texto: Prof. María del Pilar Clemente Fotos: Carolina Contreras (Flacso) |
Fecha de publicación: Miércoles 13 de julio, 2005 |
Prod. María del Pilar Clemente