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Norbert Schneider, experto en comunicación:
En una charla que sostuvo con alumnos de quinto año de nuestra Escuela, el académico expuso sobre la TV pública en Alemania y revisó lo que sucede en el resto del mundo respecto a dicho medio audiovisual.
La responsabilidad social, según lo define Norbert Schneider, es un concepto que tiene que ver con la inclusión de todos los segmentos de la población en la programación mediática para que, de esta forma, exista una representación social a través de los medios. Pero en la actualidad eso no existe, pues ha sido sustituido en los canales de televisión y radioemisoras por las ganancias monetarias.
El profesional, que hasta abril del presente año fue director representante de los organismos reguladores de las estaciones de radio y televisión en Alemania, institución homologable a lo que es en Chile el Consejo Nacional de Televisión, dijo que al menos en los países europeos la televisión hace "lo que vende". Un criterio que también se sigue, como ha podido comprobar, en otras naciones del mundo.
Así mismo, planteó que la TV alguna vez fue el principal medio de la sociedad del viejo continente, con una misión clara: integrar a todos los individuos y convertirse en el centro del desarrollo social. En este contexto, los periodistas se constituyeron en una especie de "casta sacerdotal" encargada de decidir los valores que debían difundirse y, de esta forma, prevalecer en la audiencia. Añadió que con ello se producía una inevitable división entre quienes poseían el saber y quienes debían ser informados, lo que dio origen a una especie de autoritarismo de parte de los periodistas.
En la actualidad, la realidad de la TV en Europa y en la mayor parte del mundo ha sufrido un cambio de suma importancia, argumentó Schneider. Y es que con la irrupción de los canales privados a fines de los '80 se ha perdido de vista el concepto de responsabilidad social. Los directivos de estos medios se han centrado en el afán de acumular dinero, para lo cual solamente se preocupan de hacer programas que lleguen a la mayor cantidad de personas sin importar la calidad y el contenido.
Quienes están a la cabeza de los medios se justifican diciendo que ellos "no hacen lo que quieren, sino lo que el público demanda", aseguró el especialista en una charla que sostuvo con alumnos de quinto año de nuestra Escuela.
Ante la afirmación que plantea que la sociedad tiene los medios que se merece, el ex director de los organismos reguladores de radiodifusión alemana respondió que "los medios no pueden ser mejor que el público que los sostiene, aunque muchas veces los periodistas tienden a mirar en menos a las masas".
El caso alemán
Como una buena medida para encontrar el equilibrio describe al escenario mediático alemán, donde el poderío de las televisoras privadas se contrapesa con la existencia de medios públicos que cuentan con financiamiento y un marco legal que los protege, tanto del mercado como de los intereses políticos.
En este sentido, señaló que se debe guardar un equilibrio para no ser consumidos ni por el sistema económico ni por las influencias que podrían ejercer autoridades públicas."Se necesita a la política, pero no hay que dejarse morder por ella".
Sin embargo, el aporte monetario es lo que verdaderamente va a determinar la existencia de este tipo de medios, ya que sin dinero su subsistencia será casi imposible, aseguró.
En Alemania, por ejemplo, los medios públicos alemanes -televisoras y radioemisoras- cuentan con un fondo para su subsistencia que bordea los 6,5 mil millones de dólares. El dinero se recauda a través de impuestos sobre la tenencia de aparatos de televisores y radios que deben pagar los ciudadanos.
De vuelta a la realidad chilena
En Chile, la estación de televisión perteneciente al Estado (TVN), no constituye un medio público propiamente tal según lo expuesto por Schneider, ya que no recibe ningún tipo de apoyo económico y debe entrar a competir de igual a igual con los canales privados por los aportes publicitarios particulares. Por lo tanto, en nuestro país no podemos hablar de la existencia de un medio de comunicación que se encargue de velar por la inclusión de los sectores minoritarios de la población.
A juicio del académico de nuestra Escuela e investigador del Consejo Nacional de Televisión, Guillermo Sunkel, la situación europea descrita por Schneider dista mucho de la realidad mediática chilena. Ello porque los medios en Alemania están en una "situación paradisíaca", ya que existe un equilibrio en cuanto a la cantidad entre los medios de comunicación privados y los públicos, además de que los públicos cuentan con financiamiento asegurado.
Camino hacia una respuesta
Según el experto alemán, la respuesta a los problemas de la responsabilidad social en los medios se encamina hacia el justo equilibrio entre la visión de los canales privados y la de los públicos. El nuevo concepto tiene que ver con el establecimiento de una relación horizontal, no jerarquizada como era en el pasado, entre el comunicador y el público, donde exista una preocupación de incluir el tema social en la programación. Sólo así los individuos pueden tener una identificación con el medio.
No obstante, argumentó que no hay por qué perder de vista lo masivo, ya que sólo de esta forma es posible llegar a un público mayoritario que dé su apoyo, sin dejar de tener en cuenta a las minorías.
A pesar de lo anterior, señaló que la televisión ha ido perdiendo cada vez más su calidad de centro social y a su juicio no volverá a recuperarla. La causa de esta pérdida radica, a su juicio, en que la sociedad no tiene interés en integrarse. Algo que quizá se deba a un efecto globalizador.
En este contexto, por sus características de accesibilidad, Internet podría ocupar de alguna manera el rol que antes jugaban los medios masivos dentro de la sociedad, sentenció Norbert Schneider, que actualmente dirige la división del ente que regula las estaciones de radio y televisión en el estado alemán de Renania del Norte (LfM) en Dusseldorf.
Fecha de publicación: Martes 07 de octubre, 2003
Macarena Peña y Lillo