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Visita de profesor Laureano Checa a Taiwán
El profesor del ICEI permaneció tres meses en Taiwán para realizar un estudio acerca del comportamiento electoral de sus ciudadanos, pero las imágenes que más quedaron grabadas a fuego en su memoria son las de un sistema educacional que dista bastante del nuestro, ya sea por recursos, por el compromiso del Estado y por el elevadísimo nivel de exigencia a sus alumnos.
De Taiwán, o República de China, no sólo impacta la oceánica distancia cultural que separa a su pueblo con el nuestro, sino que tenga tan acendrado el valor de la educación pública como eje en su estrategia de desarrollo en circunstancias de que es uno de los países más capitalistas del mundo.
Es una sociedad cuyos cimientos se sustentan en su recurso humano y no en los recursos que le provee la tierra, como bien destaca Laureano Checa, profesor de Planificación Estratégica y Comunicación Organizacional del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, ICEI. El profesor asistente realizó, entre el 1 de enero y el 31 de marzo en la Universidad Nacional de Chengchi, un estudio acerca del comportamiento electoral de los ciudadanos en ese lejano país, gracias al programa Taiwan Fellowship del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de China, cuyo territorio fue colonia japonesa entre 1895 y 1945.
"La universidad de Chengchi es una universidad que pone mucho énfasis en la estudios políticos y en las ciencias sociales en general, y que es una gran formadora de diplomáticos de Taiwán y del mundo", sostiene el profesor Checa.
"Lo que más sorprende, además de la calidad del sistema de transporte público que uno ve en Taipei, es el valor que le dan a la educación. Taiwán es una isla (Formosa) con una superficie similar a la de la Cuarta Región, en donde viven más de 23 millones de personas. No tienen muchos recursos, en realidad no tienen casi nada, así que toda su apuesta va por el lado de crear y fortalecer su capital humano", agrega.
"Eso mismo, quizás, hace que la competencia sea bastante grande. Los jóvenes pasan gran parte del día estudiando y adquiriendo conocimientos debido a que su sistema es muy similar al de Estados Unidos: los centros de educación superior tienen mucho financiamiento, muchas becas, muchas facilidades para salir al extranjero pues se asume que es una inversión que permitirá formar profesionales que, una vez retornados, tendrán cabida en el aparato público o en la vigorosa industria del país", añade el Laureano Checa. Un dato: el Estado taiwanés invierte más de un 6,5% de su Producto Interno Bruto en educación, en contraposición a Chile, cuya inversión supera levemente el 3%.
"Tal como ocurre acá, la profesionalización de los jóvenes es parte de un proceso que se considera normal. Cualquiera puede seguir estudiando, quizás no siempre en lo que desea, pues funciona mucho eso de las segundas opciones", dice, aunque le pareció un tanto llamativo un aspecto que señala como "la única falla que probablemente tiene el sistema educacional taiwanés": la existencia de un sistema privado de reforzamiento que apunta al ingreso a la universidad y que enfatiza mucho el aprendizaje del inglés. "Y puede que, por su naturaleza privada, no deje a todos los jóvenes en igualdad de condiciones, aún cuando la relación costo-nivel de ingresos es mucho menor que acá", añade.
"Pero a diferencia de lo que sucede en Chile, hay una adquisición de conocimientos que no se limita a responder preguntas de una prueba. No son conocimientos que se extinguen. Es un proceso que dura casi toda le educación secundaria. Por eso los jóvenes pasan desde las 07:30 a las 23:30 horas estudiando", indica el profesor asistente poniendo en relieve la dedicación y el alto nivel de exigencia que se imponen sus estudiantes.
Roberto Bruna