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Universidad de Chile

Congreso Internacional Sobre Estudios del Periodismo

Activa participación de profesores del ICEI en Congreso de Periodismo

Activa participación de profesores del ICEI en Congreso de Periodismo

Académicos del Instituto enriquecieron el debate que giró en torno a la realidad del periodista chileno en un mundo en constante transformación. ¿Cuáles son sus necesidades actuales en términos de formación e independencia informativa? ¿Qué hay de los desafíos presentes y futuros en un ámbito cada vez más subsumido en la lógica del mercado? De esto y mucho más se habló en una cita que se realizó entre el 27 y el 29 de junio.

Una activa participación tuvo un grupo de profesores e investigadores del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile (ICEI) en el "Congreso Internacional Sobre Estudios del Periodismo: identidad, cambios y desafíos de la profesión en el Siglo XXI", organizado por el Instituto junto a la Universidad de Santiago, la Universidad Católica de Valparaíso y la Universidad de Porto. En los distintos foros se discutió respecto de la producción de noticias, libertad de expresión, rutinas propias del profesional de las comunicaciones, la formación académica, percepciones sobre el rol del periodista y sus limitaciones en el ejercicio de la profesión y la importancia de las redes sociales en el periodismo contemporáneo.

Periodismo v/s Relaciones Públicas

Una de las materias que concitó el mayor interés de los asistentes al Congreso fue la "dualidad formativa" entre el periodismo y las relaciones públicas. O, en su defecto, las tensiones que subyacen entre desplegar conocimientos y competencias adquiridas tanto en el ámbito de los medios de comunicación como en las corporaciones, instituciones públicas y ONG's.

El profesor Laureano Checa, experto en materias vinculadas con las políticas públicas, apuntó a que "existe una disputa entre dos ethos, entre hacer periodismo y hacer comunicaciones corporativas. Hay una visión muy negativa de esto último. Se recogían opiniones de periodistas en ejercicio que llamaban el paso a desempeñarse en las comunicaciones corporativas como un cambio de bando, como pasarse al ‘lado oscuro de la fuerza'.

"Persiste esta idea de que es una vida más fácil, más relajada, mejor remunerada, pero eso también tiene mucho de mito en términos de que claramente no es un trabajo más relajado", dijo el profesor Checa, participante en el foro "Percepción de estudiantes de Comunicación Social frente a la dualidad formativa entre el periodismo y las relaciones públicas".

El profesor propuso que, a partir de esas reflexiones, se podía concluir que ambas labores tienen más elementos en común que lo que habitualmente se piensa, por cuanto realizan la misma función pero operan en distintos marcos de referencia. "Mientras el periodista trata de hacer fluir la información en aras de una verdad, esa verdad también es interpretada por un medio en virtud de una línea editorial. En lo corporativo es lo mismo: instalar un hecho en función de lo que una organización quiere transmitir", agregó.

Asimismo, el profesor Checa sostuvo que "un desafío de la academia es formar a los profesionales de cara a esos dos terrenos. Por tanto, hay que dotarles de las herramientas para que los futuros profesionales de la comunicación puedan salir con esas dos miradas, que precisamente lo que hacemos en el ICEI".

La mordaza comercial

Hubo otros temas profusamente abordados en la cita. Por ejemplo, las "condiciones materiales del ejercicio de la libertad de expresión y el periodismo en Chile: primeros resultados cualitativos", foro en el que se dieron a conocer las conclusiones que arrojó un estudio realizado por los profesores Claudia Lagos y Cristián Cabalín, y que contó con el financiamiento de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile.

"Es un trabajo que se ejecutó entre 2008 y 2010, y que se plantea como objetivo general el identificar las circunstancias cotidianas del periodista en su labor dentro de los medios de comunicación de cobertura nacional y constatar si esa labor goza de libertad de prensa", dice la profesora Claudia Lagos. "El trabajo tuvo dos etapas: una cuantitativa, que aplicó mediante encuestas a periodistas de distintos medios de la Región Metropolitana; y cualitativa, realizada en base a entrevistas a periodistas y reporteros. En el fondo, presentamos los resultados en el Congreso", agregó.

El profesor Cristián Cabalín afirmó: "Es muy necesario, para efectos de este análisis, considerar el proceso de producción en los distintos soportes comunicacionales: televisión, prensa escrita, medios electrónicos y radiales. Así vemos cómo los periodistas se relacionan con las estructuras de producción de noticias. En la primera parte, es decir lo cuantitativo, pudimos establecer que la mayoría reconoce trabas para el ejercicio de la libertad de expresión. Otro tema tiene que ver con las condiciones de trabajo, pues muchos no alcanzaban a elaborar una noticia y darle mejor tratamiento y calidad debido al vértigo propio de esta labor. Otro tema crítico fue constatar la creencia de el trabajo en los medios no tiene mucha relación con la enseñanza del periodismo. Es decir, esto que el periodista se hace en la práctica, en la calle. Sin embargo, y confrontados a la necesidad de explicar cuáles son esas diferencias para remediar o subsanar esas deficiencias formativas, nadie es capaz de dar una explicación. Hay mucho de lugar común", aseveró el profesor Cabalín.

Pero más importante aún, a su juicio, es la percepción generalizada de la existencia de serios obstáculos -a veces infranqueables- para realizar una labor periodística de calidad en el ámbito económico.

"Se asume que hay mucha más libertad de información en lo político que en lo económico, que es donde deben ser más cuidadosos. Existe la capacidad de criticar a un senador, y si la información está bien reporteada, nadie te dirá nada. Pero es muy difícil hacerlo con una empresa que es avisadora del medio, o con un empresario. Ahí no sólo entra a tallar la figura del editor, sino que también la del ejecutivo comercial de los medios, asumiéndose así no sólo la centralidad de lo económico, sino la idea de que ahí se concentra el verdadero poder. Esto habla de una supremacía total de lo económico por sobre otras materias, o, mejor dicho, de la subordinación del ámbito político a lo económico. Claro que las presiones se dan ahí de manera mucho más sutil", agregó.
"Un periodista nos contaba cómo, en el marco del caso de colusión de las farmacias, les avisaron de área comercial que tal farmacia era el principal avisador del diario", concluyó, a modo de ejemplo.

La producción serial de noticias

La profesora Patricia Peña planteó sus observaciones respecto de una tendencia que llegó para quedarse: "El Periodismo en 140 caracteres", o la debida complementariedad que ha de suscitarse entre los medios de comunicación y las plataformas digitales como Twitter. Pero hubo mucho más en este congreso. ¿Se ha dado cuenta de cómo han tendido a desaparecer los antiguos cronistas, esas figuras otrora irremplazables en los medios escritos? ¿Ha caído en cuenta de la galopante impersonalidad de la información que usted "consume" en los diarios de circulación nacional, un fenómeno consagrado en la ausencia de firmas al pie una nota informativa?

Todo un tema de discusión fue la inexistencia de cambios estructurales en los modelos de producción de noticias en los últimos treinta años -pero con el ojo puesto en los diarios La Tercera y El Mercurio- pese a los significativos cambios políticos, económicos, sociales y tecnológicos que ha experimentado la sociedad chilena. Una discusión contenida en el ciclo "Caracterización histórica de las prácticas profesionales de los periodistas en Chile, 1975-2005". La forma de reportear, la manera de distribuir las labores, la forma de encarar la pauta noticiosa casi no parecen haber sufrido grandes transformaciones en idéntico periodo.

Los medios, a pesar de algunos cambios en el diseño, permanecen incólumes en lo grueso. ¿Por qué? El profesor Claudio Salinas, quien presentó su ponencia en conjunto con el profesor Hans Stange -con quien realizó un trabajo de investigación al respecto- adelanta una respuesta: el afán estandarizador tan propio de la racionalidad "neoliberal" en boga, corriente de pensamiento que, si bien ensalza el discurso de la innovación, tiende a establecer un patrón productivo común entre una y otra empresa, toda vez que cualquier cambio en el modelo de generación serial establecido convencionalmente puede implicar un aumentos en los costos y, por ende, provocar una desventaja comparativa en el producto que se vende en este "mercado de las noticias escritas".

De esta manera, los medios escritos prescinden del grandes cronista de antaño debido a los costos asociados a su reemplazo, pese a que él garantizaba una producción mucho más atractiva en virtud de su oficio, la calidad de su pluma, la experiencia y el olfato para describir hechos e interpretarlos. En suma: el periodista, poco a poco, ha devenido en una máquina generadora de contenidos, en un insumo, y en tanto máquina-insumo puede ser reemplazado con relativa facilidad tal como podríamos sustituir un fusible que ha sufrido un cortocircuito.

"La práctica profesional se ha burocratizado y se ha convertido en rutinaria. ¿Cómo entendemos esta continuidad, esta estabilidad de la rutina? Nuestra hipótesis es que no existe contradicción entre las prácticas y los cambios en los contextos de producción pues la continuidad de la rutina en la producción es indispensable para esta racionalidad neoliberal. En este contexto, en esta burocratización del proceso, en esta rutina lineal, el periodista y su labor han perdido todo su valor social. La información en sí ha perdido este valor porque esta nueva burocracia, esta forma de generar noticias, se impone a la mirada crítica que hay sobre las maneras de ejercer la profesión. Por eso es que los medios escritos han permanecido impermeables a estos grandes cambios contextuales que se advierten en la sociedad chilena", aseveró el profesor Salinas.