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Hans Stange y Carolina Larraín presentaron el número 24 de la revista "Comunicación y Medios" durante el Segundo Encuentro de Investigadores del Cine Chileno, llevado a efecto en el Centro Cultural Palacio de La Moneda. La publicación, que reaparece luego de dos años, está reservada en esta oportunidad a la investigación y análisis críticos sobre la cinematografía.
La cinematografía nacional ha dado un salto importante en los últimas dos décadas. Se sobrepuso con relativa rapidez al apagón cultural que, por medio de mordazas a la generación de bienes culturales, afectó a Chile durante diecisiete años de dictadura. Se registró así una verdadera eclosión sólo comparable a la observada en el campo de la música. Entonces se produjo un efecto cascada que acabó por configurar una industria que se está consolidando: el estado comenzó a dotar de recursos a los realizadores y a implementar políticas de fomento, al tiempo que brindaba espacios para masificar su consumo en televisión abierta.
El sumario que configura este círculo virtuoso es extenso: aparecieron espacios culturales en televisión que contribuyeron a publicitar estas nuevas producciones nacionales, y emergieron nombres de realizadores que, otrora ignotos, poco a poco ganaron reconocimiento internacional. El público ciertamente respondió, al punto que, en los últimos veinte años, no pocas producciones nacionales llegaron a disputar la taquilla a grandes producciones de Hollywood. Las cadenas de cine comprendieron que un buen producto cultural podía generar ingresos importantes. Surgieron carreras audiovisuales y centros de estudios como el mismo Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile (ICEI), y proliferaron los festivales a lo largo del territorio.
Faltaban dos cosas: un encuentro de investigadores de cine y una publicación especializada para reflexionar y analizar teóricamente sobre el cine; sus símbolos, estéticas, las técnicas de construcción de los relatos cinematográficos, lenguajes... Lo primero parece haberse instalado si se considera que los investigadores en la materia ya cuentan con un espacio que, si bien modesto, ya parece sentar las bases de una institución destinada a tender puentes entre investigadores chilenos y extranjeros. Lo segundo da un salto cualitativo importante con la publicación del número 24 de la revista "Comunicación y Medios", reservada únicamente para pensar desde el cine y para el cine.
Lo más llamativo no es que se trate de un número publicado íntegramente en formato digital, sino que, en palabras de su editor, el profesor del ICEI Hans Stange, "es que además está a disposición del público de manera completamente gratuita".
"Al ser libre de pago la descarga de contenidos, podemos saltar las barreras geográficas que impone la publicación en papel, y que constituyen una limitante significativa", dice.
Fue un trabajo extenso. "Lo últimos dos años hemos traspasado todo el papel al digital. Tenemos un link para publicar todos los números antiguos, desde el ‘81 hasta el 2010. Había que inventarle e incorporarle metadatos, hacer las digitalizaciones que desde luego no estaban hechas, y había que, en las secciones de metadatos, crear además los índices, hacer los resúmenes y traducir muchos textos, generar las palabras claves de búsqueda. Y desde 2008 estábamos embarcados en un proceso de normalización para indexar la revista. Había que inventar un sistema de evaluación, y todo eso se fue haciendo en paralelo. Desde mi perspectiva es el principal logro, y en cuanto al tema, salvo otras publicaciones, no hay en Chile una publicación tan completa y tan especializada en la materia", declaró.
Asimismo, Hans Stange sostuvo que "la publicación no es sólo un ejercicio formal, sino que también implica creatividad y espontaneidad, un trabajo constante de acumular investigación y trabajos en las comunicaciones -en este caso específico en lo audiovisual-, establecer las vinculaciones del cine y el arte, del cine con la cultura, de la comunicación con la sociedad. En el fondo es un esfuerzo tendiente a generar un espacio de análisis articulado y profundo".
La profesora del ICEI Carolina Larraín -quien fue la editora asociada en este número- agradeció el aporte de investigadores chilenos y extranjeros a objeto de crear una publicación maciza en lo que respecta al análisis cinematográfico. También agradeció a la Cineteca Nacional y, muy particularmente, al Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile. "Agradecemos a los que difundieron su lanzamiento, a los investigadores que respondieron a la convocatoria entregando reseñas, monografías y artículos, muchas veces adaptándolos al formato de esta revista digital".
Para la profesora Carolina Larraín, se trató de un desafío interesante al plantearse frente a una serie de dificultades, como, por ejemplo, "esos elementos insulares propios de la desconexión" entre investigadores separados geográficamente. "Este número da cuenta de que ya tenemos un espacio de análisis crítico para el estudio de cine que se articula en Latinoamérica, ayudando así a posicionar al continente como un espacio de creación de saberes y análisis críticos, como un espacio que tiene una voz con posición epistémica en línea con nuestra historia, sus contextos, con nuestra geografía. Ya no somos países que se limitan a tomar prestadas otras tradiciones. Nuestro número pretende generar nuevos puentes, más espacios de diálogos a estas nuevas perspectivas críticas, generar una voz y un acervo de texto, acumular posibles teorías, producir ese conocimiento y no sólo ser receptores del mismo. Aquí hemos venido a aportar desde adentro acerca de los estudios de cine", concluyó.
Invitados a lanzamiento valoraron contenidos de la revista
Marcela Parada, docente de escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica y experta en cine chileno, invitada al lanzamiento del número 24 de la revista "Comunicación y Medios", se declaró "entusiasmada" ya que este número viene, a su juicio, a cubrir parcialmente un espacio no debidamente atendido en el terreno cinematográfico. "Las nuevas generaciones de audiovisualistas tienen mayores conocimientos de prácticas que los de antes. Hay más festivales, más muestras... Pero, ¿estamos del mismo modo en los albores de un campo de reflexión teórica sobre el mismo? El panorama a primera vista es auspicioso, pero adolece de instancias formales de análisis crítico e investigación. Incluso los postgrados se concentran en la especialización de la realización. Hay algunas iniciativas aisladas, no por ello menos valiosas, pero que dan cuenta una falta de profesionalización reflexiva del campo", señaló.
"Tengamos en cuenta que en el panorama latinoamericano, Argentina, México y Brasil han configurado instancias de discusión a través de organismos especializados. Pero este paso ha sido importante, y por eso me inclino a pensar que es un día auspicioso y favorable. Cómo no podía ser un buen día para celebrar", agregó.
El director de la Cineteca Nacional, Ignacio Aliaga, también invitado al lanzamiento de esta versión digital de la revista "Comunicación y Medios", sostuvo que la creación de espacios de análisis, ojalá permanentes, contribuyan a fortalecer la industria chilena tal y como ha ocurrido en otros países de la región. Las nuevas tecnologías ayudan bastante, aseguró. "Provoca envidia, para alguien como yo, que estudió cine en los '70, que las nuevas generaciones puedan acceder a tanto material de estudio y tantas películas, y que puedan hacer tantas películas y pensar en ellas puesto que el cine es fundamentalmente una manifestación cultural", subrayó Aliaga.
"En el cine nacional hay unas seis generaciones haciendo cine. Desde Miguel Littin en los '60 hasta los más novísimos. Todos ellos han logrado hacer cine a pesar de todo. Es cierto que el escenario actual es mucho más propicio si consideramos que existe una Ley de Cine y políticas de fomento, y han surgido nichos de públicos diversos, pero aún necesitamos consolidar espacios para la reflexión y el cabildeo. Si este espacio no existe, el cine dejaría de ser un lugar de representación de realidades para convertirse sólo en una entretención efímera que se desvanece. Por ello es que la existencia de esta publicación es un extraordinario aporte", puntualizó el director de la Cineteca Nacional.
Roberto Bruna