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Universidad de Chile

Profesor del ICEI Hugo Cabrera

La compleja reconstrucción cívica de la sociedad chilena

La compleja reconstrucción cívica de la sociedad chilena

El profesor Hugo Cabrera brindó una exposición relativa a la participación ciudadana, módulo contenido en el curso ¿Comunicación, Ciudadanía y Grupos Sociales¿ que imparte el ICEI dentro del diplomado sobre Comunicación y Políticas Públicas. ¿Qué tan conscientes estamos en Chile de nuestros derechos? ¿En qué pie se encuentra la participación ciudadana en la construcción de un estado democrático en toda regla? ¿Qué rol deben desempeñar los comunicadores en esta tarea? Las respuestas del profesor Cabrera dan cuenta de una tarea larga y tortuosa.

De todos los desafíos presentes y venideros, de todas las necesidades acuciantes que tiene la sociedad chilena, hay una cuya satisfacción demanda un esfuerzo particular: recomponer el tejido social de Chile y contrarrestar analfabetismo cívico propagado desde la dictadura. De manera sistemática y constante, y gracias a técnicas represivas destinadas a aplacar cualquier asomo de disidencia, el régimen se propuso despojar a chilenas y chilenos de su carácter de ciudadanos libres, conscientes de sus deberes y también de sus derechos, para así convertirles en simples agentes de consumo. "Todos estos derechos fueron invisibilizados de manera interesada. No fue algo casual. La dictadura operó con un sesgo ideológico evidente pues necesitaba instalar un ‘modelo' económico que no es precisamente muy compatible con el ejercicio de esos derechos", afirmó el profesor Hugo Cabrera, profesor del diplomado en Comunicación y Políticas Públicas del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile (ICEI).

En más de 22 años de democracia, los avances no han sido muy significativos, acaso porque prevaleció cierto sentimiento tendiente a minimizar los traumas propios de una transición. De momento, estos avances no han permitido revertir la ignorancia que millones tienen respecto del rol que desempeña el Estado, la labor que realizan los poderes que lo integran, así como de las funciones y obligaciones inherentes a todas sus instituciones. "Aún tenemos ese resabio de la dictadura en que fueron conculcados los derechos civiles, los derechos políticos, los derechos sociales, y también los derechos económicos", agregó Hugo Cabrera, en referencia a la supresión de la libertad sindical y la negociación colectiva, que fue un elemento relevante en la tarea de demolición llevada a efecto por la dictadura.

"Nosotros hemos volcado nuestros esfuerzos en instalar esa mirada de derechos sociales. Un ejemplo: en Chile hay un millón 100 mil personas con algún tipo de discapacidad, y para poder acceder a beneficios del Estado, es necesario que estén inscritos en un registro. Pero, de ese grupo, sólo 200 mil lo han hecho, por tanto el resto está privado de acceder a algún servicio, apoyo técnico o cualquier prestación del Estado. Es que simplemente lo desconocen. Ahora, desde luego que los deberes son consustanciales a la idea de ciudadanía: cumplir la ley, pagar impuestos, regularizar la situación militar... Pero, de momento, nos parece que urge visibilizar una serie de derechos ocultados intencionalmente", agregó el profesor Cabrera, quien también se desempeña como jefe de Proyectos en la Fundación Descúbreme, entidad que orienta su labor a la inclusión de personas con discapacidades cognitivas.

La educación como promotor de ciudadanía

"Creemos que los derechos, especialmente los sociales, debieran preexistir a otro tipo de obligaciones que se puedan establecer. Si no hay una igualación de oportunidades, es difícil pedirle a los menos favorecidos que cumplan con determinados estándares. El discurso hegemónico del libre mercado instaló la idea de que el mercado puede regularse solo y que puede resolver o satisfacer las demandas de los consumidores, dejando que opere esa ‘mano invisible'. La emergencia de la ciudadanía social deja en evidencia que el mercado no soluciona todas las cosas. Por eso es que el ejercicio de la soberanía en un estado social fuerte en derechos es imprescindible para una sociedad más justa y democrática".

En ese sentido, reflexiona el profesor Cabrera, emerge la educación no ya como bien de consumo, sino como un ente generador de ciudadanos que han de aprender a vivir sociedad, asumir desafíos colectivos y hacerse responsables de la construcción del Estado. Por ende, aseguró, la educación debe ser concebida como un derecho social irrenunciable.

"Thomas Marshall, uno de los recapituladores de la tradición de reflexión de ciudadanía, planteaba que el derecho social por antonomasia y fundamental es el de la educación. Claro que la ciudadanía también se puede generar en otros ámbitos; en lo privado, en la sociedad civil, pero es un sistema insoslayable. No sólo necesitamos ciudadanos con derecho a voto, también requerimos de buenos profesionales, ciudadanos rectos, con valores y virtudes", aclaró.

Sin embargo, los esfuerzos por volver a concientizar a la población se ven obstaculizados por la desaparición de la educación cívica de la malla curricular en la enseñanza media. "Se le quitó protagonismo. Se dice que, en el fondo, son contenidos objetivos que deben ser tomados transversalmente por distintas líneas. En Atenas, la cuna de la democracia, era imprescindible, al punto que la virtud de los ciudadanos estaba avalada precisamente exponerse precozmente a la reflexión sobre la polis. Era algo relevante en la vida de las personas desde su individualidad. Esto es inquietante pues estas reducciones se dan en un contexto donde los jóvenes comienzan a descreer y desconfiar de las instituciones, en circunstancias que la educación cívica puede ser un dispositivo que permitiría reencantar y acercar a cinco millones de personas que se suman al padrón electoral", sostuvo.

¿Fue un error aprobar la voluntariedad del voto? ¿No podría, así las cosas, profundizar la anomia que acusan algunos expertos, o esa desafección por la cosa pública? Esta es su respuesta: "La experiencia internacional indica que puede dar para todo. Podríamos hacer un diagnóstico una vez que se produzcan las próximas elecciones municipal y presidencial". Sin embargo, dijo el profesor Cabrera, hay manifestaciones de naturaleza no electoral que han puesto en tela de juicio esa tesis, y que constituyen un síntoma saludable para la democracia: "los últimos movimientos sociales, donde los jóvenes han sido protagonistas y han logrado cosas concretas, demuestran que movilización y protesta abren otros canales de participación y, como dice Alain Touraine, los movimientos sociales no son un atentado contra la democracia, sino que, por el contrario, son consustanciales a ella".

El profesor Cabrera brindó una exposición sobre participación ciudadana, módulo contenido en el curso "Comunicación, Ciudadanía y Grupos Sociales" que imparte el Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile (ICEI) dentro del diplomado sobre Comunicación y Políticas Públicas.

"La exposición versó sobre elementos gruesos de la teoría de la ciudadanía, con énfasis en los derechos políticos y con una derivada referida al rol que juegan los comunicadores y los medios de comunicación, poniendo especial énfasis en lo social y la multiculturalidad, de tal modo que los futuros profesionales del área sean capaces, desde una perspectiva de derechos, escudriñar la realidad, dar cuenta de ella con plena conciencia de que este es un país diverso, de culturas distintas no sólo en lo étnico, porque en Chile conviven muchas otras minorías. Los profesionales deben entender sus reclamos y demandas, cómo es que estos reclamos deben insertarse en una agenda pública libre de prejuicios y libre de estigmas, con una mirada inclusiva", concluyó.