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Abogado Alejandro Ferreiro
Alejandro Ferreiro explicó a alumnos de Periodismo los alcances de la Ley de Transparencia promulgada en 2008. Sostuvo que aún persiste un fuerte desconocimiento de la ciudadanía respecto de sus objetivos y respecto a los procedimientos para requerir la información en municipios y organismos dependientes del gobierno central.
El presidente del Consejo para la Transparencia, Alejandro Ferreiro, realizó una cátedra en el auditorio Jorge Müller del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile (ICEI), a objeto de detallar los alcances de la Ley de Acceso a la Información Pública, llamada también "Ley de Transparencia", y para explicar cómo esta normativa propicia un mayor control ciudadano sobre el aparato público y cómo puede favorecer la labor investigativa de los periodistas.
En su exposición, llevada a cabo en el marco del curso "Derecho a la Información" impartido para Tercer Año de Periodismo por los profesores Claudia Lagos y Miguel Saldivia, Alejandro Ferreiro puso en relieve la importancia de esta ley en aras de preservar el correcto desempeño de los municipios y las instituciones dependientes del gobierno central, aunque aclaró que, en vista de su breve existencia, aún existe demasiado desconocimiento acerca de los procedimientos tendientes a obtener la información que se solicita, así como las excepciones contenidas en las causales de reserva.
"La ley, que pone a Chile a la vanguardia en Latinoamérica en cuanto a transparencia y probidad, es bastante reciente, así que aún hay mucho desconocimiento sobre cómo requerir esa información, qué instituciones están sujetas a esta ley, los plazos que tiene el organismo para responder y las sanciones a las que se expone en caso de no cumplir dentro del plazo estipulado", dijo el presidente del Consejo para la Transparencia, entidad autónoma encargada de velar por el cumplimiento de este cuerpo legal.
Esta ley, a decir de Ferreiro, supone un cambio cultural profundo pues en Chile aún permanece una concepción colonial del poder: la de un estado monárquico en que el Estado no debe explicaciones a nadie, salvo al rey, en circunstancias que la soberanía estriba en los ciudadanos. "Pero esta ley ha ido lentamente cambiando esa concepción", agregó.
Asimismo aclaró que "toda información que atañe a aparato central y los municipios es pública", no así la información de instituciones privadas, "a menos", declaró, "que desarrollen alguna prestación para el Estado, o participen en licitaciones del Estado o reciban algún tipo de subsidio del Estado". De igual modo, aclaró que la ley libera de obligaciones a los poderes Legislativo y Judicial.
Finalmente, Alejandro Ferreiro coincidió en que resulta preocupante el alto descrédito de las instituciones, situación que, en último término, afecta la salud de una democracia. No obstante, indicó que siempre "es preferible una verdad dolorosa" a las reservas informativas que sólo contribuyen a acentuar esa sensación de opacidad que predomina en la opinión pública, como sucedió a raíz de la negativa de la Secretaría General de la Presidencia a dar conocer los correos electrónicos institucionales del ministro Cristián Larroulet -correspondientes al periodo comprendido entre el 18 y 21 de julio de 2011- solicitados por el ciudadano Juan José Soto. La solicitud fue avalada por el Consejo de la Transparencia por dos votos contra uno, pero el ministro recurrió a tribunales aduciendo que se trata de información reservada.
No obstante, Ferreiro sostuvo que muchas veces la información no es dada a conocer por cuestiones más prácticas, y no porque se invoque una de las causales de reserva contempladas en la ley. "Algunos organismos se han excusado porque simplemente no encuentran esa información, o bien porque la extraviaron", afirmó el presidente del Consejo para la Transparencia.
"La discusión de esta ley impulsada por la ex Presidenta Bachelet, a raíz de lo sucedido en Chiledeportes, fue muy compleja (...) Hubo algunos asesores que se declararon contrarios diciendo que esto era un suicidio", dijo Ferreiro, al término de la exposición.
Roberto Bruna