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Tituladas y titulados entre 2025 y 2026

Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile gradúa a una nueva generación de periodistas

Escuela de Periodismo gradúa a una nueva generación de periodistas

Con un llamado a ejercer el periodismo con rigurosidad, pensamiento crítico y compromiso con la democracia, la ceremonia relevó el valor del reporteo, la contextualización y el criterio profesional frente a los desafíos de un escenario marcado por la irrupción de la Inteligencia Artificial y la velocidad de la información.

Ceremonia de Titulación Periodismo 2026

La Escuela de Periodismo de la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, FCEI, realizó su tradicional ceremonia de titulación en la que entregó los diplomas a 111 egresadas y egresados entre 2025 y 2026 el pasado miércoles 19 de agosto.

La profesora Loreto Rebolledo, decana de la Facultad, dio la bienvenida a los asistentes y destacó el sello de la Universidad de Chile en formar periodistas con compromiso ético, crítico y al servicio de la democracia, en un contexto “donde las guerras, el narcotráfico y la delincuencia están presentes cotidianamente, así como los desastres climáticos. Pero también está presente el temor a perder derechos después de grandes luchas y esfuerzos por grupos importantes de la población. Como periodistas tendrán que lidiar con estos temas y problemas”.

En esa línea, mostró la confianza en que, tras cinco años de formación, esta nueva generación egresa como “profesionales creativos, comprometidos y sensibles con su entorno y capaces de perseguir la verdad” y los invitó a seguir vinculados con la Escuela “porque las puertas estarán siempre abiertas para ustedes”.

En tanto, el profesor José Miguel Labrín, director de la Escuela de Periodismo, afirmó que el reportear, contextualizar y seleccionar lo relevante es un sello indiscutible frente a la irrupción de la Inteligencia Artificial. “En un escenario de abundancia informativa y velocidad, el contacto directo con las fuentes, la corroboración y la capacidad de detectar aquello que no calza con el relato oficial es una herramienta fundamental para fortalecer el periodismo”.

Asimismo, llamó a resistir la presión de la inmediatez, “manteniendo la rigurosidad. No dejen que la velocidad explique la calidad. Debemos seguir perseverando  en la selección humana de aquello que es relevante. Un algoritmo puede ordenar contenidos según cuánto se lanza un tema, cuánto se comparte, cuánto tiempo la pantalla captura pero eso que es ordenar, no es ordenar por importancia. Que algo sea viral no es necesariamente algo significativo y muchas veces que algo sea significativo no necesariamente se vuelve viral de inmediato”.

Por su parte, Claudia Ávila, en representación de las y los egresados, apuntó a que, pese a los cambios tecnológicos y profesionales, “existe un principio que no debería modificarse: nuestra humanidad. Detrás de cada fuente hay una persona y detrás de cada historia, una vida, por lo que la manera de escuchar, entrevistar y relacionarse con otros constituye también una responsabilidad profesional” y frente a un escenario de odio, individualismo, intolerancia, autocensura y complicidad, llamó a sus compañeros a contrastar y cuestionar.

“Nuestra responsabilidad no es estar de acuerdo o no con el gobierno de turno, sino realizar nuestro trabajo desde la verdad, la transparencia, la rigurosidad y la independencia. No porque nuestra ideología y pensamiento no sean importantes, sino porque nuestro pensamiento debe ser crítico incluso con quienes estamos de acuerdo. Seamos periodistas nobles, al servicio de un país, de la democracia y de la sociedad y demostremos que la educación pública forma a profesionales íntegros y, por sobre todo, humanos”, agregó.

La Escuela también reconoció a las y los egresados y egresadas Ana María Muñoz, Antonia Escobar, Antonia Parra, Isabella San Román y Tomás Rabaji, quienes obtuvieron el mejor promedio de notas de su generación, mientras que Josué Daniel Flores, licenciado de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, interpretó Andate, de J.S. Bach y Capricho Catalán, de Isaac Albeniz.