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Conversatorio
La académica e investigadora de FCEI, también codirectora del Núcleo Transdisciplinario de investigación de regulación de la convergencia digital de la Universidad de Chile, fue parte de un evento que se realizó en el GAM donde se debatió sobre desinformación, poder y el futuro de la democracia en tiempos en que la tecnología y su uso están abarcando todos los ámbitos de la sociedad.
Cenia es el Centro Nacional de Inteligencia Artificial. La organización se define como una desarrolladora de soluciones de IA cuyo objetivo es realizarlas de forma sustentable y ética, “buscando ser un aporte a través de los desarrollos del Centro para mejorar la calidad de vida de las personas”. Estas razones son las que la llevaron a organizar Diálogos Interdisciplinarios, una serie de encuentros que se realizarán durante los días martes del mes de julio donde conversarán sobre la materia vinculada a diferentes aspectos de ella.
Así, el primer encuentro que se realizó fue el martes 7 de julio, donde se abordó el futuro de la democracia en el Siglo XXI con la irrupción de la IA como principal sustento. El evento contó con la participación de Patricia Peña, académica de la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile. Junto a Peña expusieron Marcelo Mendoza, investigador principal de CENIA y profesor de la Pontificia Universidad Católica; Facundo Vega, especialista en el pensamiento de Hannah Arendt de la Universidad Adolfo Ibáñez, y Franziska Wagner, investigadora postdoctoral de CENIA.
La profesora Peña, además fue integrante de la Comisión Asesora contra la Desinformación, situó el debate en la crisis del ecosistema informativo. Advirtió que los flujos de información "quedan en manos de un puñado de empresas que son las que poseen los algoritmos que nosotros consumimos en redes sociales", e indicó que la desinformación se ha convertido en una industria capaz de desestabilizar procesos electorales. “Entonces, frente a esta pregunta sobre qué me preocupa, a mí una de las cosas que me preocupa de la pregunta es qué tan datificable, por ejemplo, es la democracia”.
Mendoza, por su lado, también puso el acento en la concentración del poder tecnológico: "Me preocupa la concentración del poder tecnológico en pocas manos y cómo ese poder finalmente puede alinearse con el poder político y económico en las potencias del norte global", planteó, y relevó el rol desventajoso de los países del sur global frente a esta carrera. “El cambio paradigmático que ofrece la inteligencia artificial es que es esa información la que nos va a buscar a nosotros diariamente. Y nos inunda a través de los Reels, a través de los feeds en las plataformas digitales, pero también inunda el ecosistema informativo. Porque si uno va a ver los medios principalmente hoy en día, se están informando a través de los medios de información”, comentó.
Wagner centró su intervención en el desajuste de velocidades entre el desarrollo de la IA y la capacidad regulatoria de las instituciones, y defendió el potencial de estas herramientas para transparentar procesos del Estado y los gobiernos locales.
Vega, desde la filosofía política, advirtió que la inteligencia artificial "modifica las condiciones mismas bajo las cuales podemos tener un mundo en común" y puede erosionar la confianza y el juicio que sostienen a la democracia. Con todo, planteó que la tecnología también ofrece la oportunidad de repensar la democracia como práctica de aprendizaje y responsabilidad compartida.
El ciclo continuará con tres encuentros durante este mes: el 14 de julio, sobre IA y tercera edad; el 22 de julio, sobre educación, y el 28 de julio, sobre derechos de autor.