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El pasado jueves 19 de marzo, la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile organizó un conversatorio en el marco del acuerdo con la Universidad Autónoma de México, UNAM, para facilitar la cooperación e intercambio estudiantil de docentes e investigadores. El diálogo buscó reflexionar sobre la industria del cine en nuestro continente.
Un encuentro marcado por la reflexión crítica y el análisis de la industria fue el que organizó la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, FCEI, y la Universidad Autónoma de México, UNAM. Titulado Reflexiones en torno al cine latinoamericano actual, el evento congregó a Armando Casas, director de cine y académico en ENAC UNAM; María Elena Wood, directora de cine y presidenta de las Academias de Cine de Iberoamérica; y María Paz Peirano, académica de FCEI. Moderó el encuentro Sandra Lorenzano, directora de UNAM para América Latina.
En la instancia se conversó sobre producciones de nuestro continente que, si bien brillan en festivales alrededor del mundo, luchan por sobrevivir en una industria inundada por Hollywood y películas estadounidenses.
María Elena Wood cree que “el estado de salud del cine latinoamericano es frágil, muy frágil. Y es que mayoritariamente dependemos de fondos del Estado para poder hacer cine y coproducciones internacionales. Con la aparición del streaming todos pensamos que esto iba a generar un cambio. Y efectivamente se generó, esas producciones se están haciendo, pero son producciones hechas con un molde específico”.
A este escenario se suma la inestabilidad política. Los panelistas coincidieron en que el avance de gobiernos con visiones liberales o de ultraderecha ha puesto en jaque el fomento cultural, citando como ejemplo dramático el desmantelamiento del audiovisual en Argentina.
En tanto, Armando Casas planteó cinco ejes para entender el presente de la industria cinematográfica latinoamericana: secuelas de la pandemia -punto de inflexión para las salas de cine e industria en general-, “irrupción de las plataformas de streaming producto de ese momento particular que se vivió en el planeta”, “las políticas públicas de fomento a la producción y a la exhibición cinematográfica en nuestros países, que en este momento son una tragedia en la Argentina.”, una creciente participación femenina y reconocimientos internacionales a las películas realizadas en el continente. Casas destacó una contradicción punzante: mientras producciones locales como El Eternauta alcanzan récords de audiencia global en Netflix, el cine de autor y las obras que no encajan en géneros comerciales quedan relegadas.
“Es más fácil ver una película europea en América Latina que ver una película uruguaya o paraguaya”, señaló Casas, subrayando la falta de un mercado común que integre a una región que comparte idioma e identidad.
María Paz Peirano aportó a la conversación desde el punto de vista de las audiencias y públicos. Para ella es un error pensar que no existe interés por el cine regional en nuestro continente, recordando el éxito histórico del cine mexicano en su época de oro. Además, denunció que los exhibidores interpretan las bajas cifras de asistencia a películas latinoamericanas como falta de interés de parte del público: “ignoran que Hollywood gasta millones de dólares en publicidad, además colocan en cartelera las películas latinas en horarios que las condenan al fracaso”, comentó.
El panel concluyó que, aunque el escenario es difícil, la creatividad latinoamericana sigue siendo un espacio de resistencia y memoria, capaz de adaptarse y denunciar realidades sociales, incluso en contextos de asfixia financiera.